martes, marzo 28, 2006

Soledades

Mundos paralelos,sentimiento que provoca una sonrisa.
Somos mundos cerrados pero abrimos ventanas a la brisa, seres diferentes ,encuentro casual que nos atrapa y nos hace querer la misma cosa al tiempo que nos ata.
Sólo soledades ,espejo que refleja compañía , somos sólo pasajeros esperando el tren de un nuevo día.
Río de ilusiones ,corriente que nos lleva por la vida y nos hace volver cuando morimos al punto de partida.
Sólo sensaciones ,miradas que nos salvan del vacío ,somos sólo reflejos de otros ojos ,los tuyos y los míos.

sábado, marzo 25, 2006

cancion de muñecas


Había olvidado las muñecas por venirme con él. De puntillas, conteniendo el aliento me alejé de mis niñas de trapo por no despertarlas... Ya me iba a colgar de su brazo, a cantar y bailar y a sentirme ceñida con él: como si a la vida le nacieran ensueños! Yo no llevaba corona, pero iban mis manos colmadas de flores de campo, de alegría, de amor, de fragancias. Muchas noches pasaron encima de aquella honda pureza sagrada. Todo el cielo volcado en nosotros!
Había olvidado las muñecas. Ahora él se ha ido. Lo mismo. Despacito, por no despertarme...

miércoles, marzo 22, 2006

Ciudad en llamas

Comenzó la cuenta regresiva en esta ciudad mediterránea para cumplir con una antigua celebración que ocupa actualmente un merecido lugar de privilegio en el ranking de festejos populares del mundo. Las Fallas convocan a españoles y extranjeros para, después de intensos días de colorido y estruendos por cielo, tierra y mar, asistir a la quema de espectaculares monumentos artísticos, con corazón de madera y cartón pintado. Pues dicho está, nos encontramos en Valencia y esto sí que es una fiesta.
Su origen se remonta al siglo XVI, cuando los carpinteros de la ciudad, en vísperas de la fiesta de su patrón San José, quemaban en las calles y plazas públicas trastos deteriorados junto con los artefactos de madera que empleaban para elevar los candiles que les iluminaban mientras trabajaban en invierno. Algunos autores corrigen esta versión, diciendo que todo empieza en ritos paganos que tenían una finalidad purificadora y destructora de las fuerzas del mal. Una limpieza no solamente física, calcinando todo aquello que ya no sirve, por viejo o por roto, sino también una purificación interior del alma, donde todo lo malo sea quemado en esa hoguera de fuego solar que es la falla, y que prepara para recibir la nueva energía que irradia en el equinoccio de la primavera boreal.
La ciudad luce iluminación decorativa en todos sus rincones y son más de cien mil los valencianos que han preparado durante todo el año cada detalle para que la alegría esté asegurada. Durante el día el dinamismo no declina. Música y petardos, olor a pólvora y de flores, color y arte en trajes y monumentos, el sabor de la paella y la horchata (bebida refrescante de una hortaliza, la chufa), sensaciones únicas que cada uno vive de manera diferente.
Valencia entrega a las llamas todo un año de ilusiones y esfuerzos, a la vez que se purifica. Los falleros contemplan el fuego que devora las obras de arte que nacieron para ese fin. Los visitantes viven una extraña sensación en la que se mezcla la fascinación por el fuego y el final de una duda: por qué se queman las fallas.
El fallero ya piensa en las fallas del año que viene; el visitante, en regresar.

martes, marzo 14, 2006

Utopía


“El viaje persiguiendo al sueño , es lo que realmente le da valor al sueño”,lo dijo kavafis cuando en un poema, el poeta griego le dijo a Ulises que lo que tenía que hacer era demorarse en cada isla, que lo importante no es llegar a Itaca, sino saborear cada instante, asi pues más que la propia isla ... es saborear el propio viaje.
Lo importante es ese viaje, perseguir ese sueño.

Dicen que crecer nos supone dejar de lado la autopia, crecer significa traicionarse a uno mismo y olvidarse de los sueños como hizo wendy cuando Peter pan fue a visitarla por última vez , Ella le dijo que se habia olvidado de volar y no iba a volver con el.
Para mi supone una traición a la que estamos muy acostumbrados.
Dicen que crecer es renuciar a los sueños,olvidarse de la autopia , se puede crecer sin traicionarse, se puede crecer preservando la autopía del paso del tiempo.

Nosotros sabemos que podemos crecer de otra forma, sabemos que podemos salvar ciertos sueños del paso del tiempo , pero si Peter pan viene a buscarnos, sabremos sostenerle la mirada sin darle un susto de muerte,si viene , no lo dudes, enciende la luz y sostén la mirada de ese niño que nunca crece, acepta su invitación, marcha con el , si viene esta noche, no lo dudes, ve con el , solo una unica cosa , no te olvides nunca de llevarme contigo.

domingo, marzo 12, 2006

Secretos


He debido perder el paraguas y me empapan palabras amargas,en el mes de los desencuentros me han herido a pecho descubierto.El dolor de cabeza, la falta de certeza, no me dan tregua.Y me duele la lengua, de hacer preguntas, de dar respuestas.

El tren de las equivocaciones ha descarrilado dos vagones,que vienen llenos de malas noticias y no dejan ninguna caricia.El mes de los encuentros deja mis brazos desiertos,y una afonía que no me deja gritar que tú eres lo mejor del día.

Si te piensas que ahora voy a rendirme,te recuerdo que hoy en la batalla pienso en tí.Y aunque corren tiempos impredecibles,te prometo que tras la tormenta seguiré aquí,teniendo cosas que decir, cantándote sólo a ti.
En el delta de las decepciones, un bicho raro que escribe relatos intenta dar la vuelta a esta tortilla, y su sueño se ha vuelto pesadilla.Extremos que no se tocan, miradas que sellan bocas,lo que no dices, te deja cicatrices; en mi estampida no hay despedida.

Quédate allí donde pueda verte,y cuando sientas que tiemblo aprieta la mano fuerte.Cuida de que esta noche no coja frío,y de que tanto reproche no me haga perder el sentido,y prométeme que hoy dormiré contigo.

lunes, marzo 06, 2006

Melodias de azúcar


Y ahora tú me pides que alimente la llama del faro con jirones de mi alma y de nuevo, el miedo de mi vergüenza, ese que nace en lo más hondo de las entrañas, regresa para interrogarme. Cuando toco lo hago para mi porque en ese momento hay algún sentimiento que se me desborda, alguna sensibilidad que se me desabrocha. Así que, si tú quieres las flores de mis cuerdas, los retazos de mi alma, el dolor retorcido de mi melancolía, aquí están. La vida aún no te ha puesto frente a mis soledades, desconoces el sonido abandoneon de mi melancolía, aún no sabes que deseo reflectarme en la curvatura marina de tus cuencas, que deseo ser espuma de ola para acariciar la orilla de tu fragilidad. Ignoras que mi sueño es ser lluvia, que resbale por tus mejillas, que trace ríos en los valles de tu desnudez. Desconoces que tus noches de destejer caricias cesaran cuando el destino me ponga frente a ti, y sea yo quien cosa mi calor a tu cansada soledad. Cuando el misterio infinito de tu mirada marina se pose sobre mi por primera vez, con un signo de interrogación. Las cuerdas de mi alma vibrarán y mi caja torácica se vaciara de las piedras que ahora me acompañan.

domingo, marzo 05, 2006

Los beneficios de la luna



La Luna, que es el capricho mismo, se asomó por la ventana mientras dormías en la cuna, y se dijo: "Esa criatura me agrada." Y bajó muellemente por su escalera de nubes y pasó sin ruido a través de los cristales. Luego se tendió sobre ti con la ternura flexible de una madre, y depositó en tu faz sus colores. Las pupilas se te quedaron verdes y las mejillas sumamente pálidas. De contemplar a tal visitante, se te agrandaron de manera tan rara los ojos, tan tiernamente te apretó la garganta, que te dejó para siempre ganas de llorar. Entretanto, en la expansión de su alegría, la Luna llenaba todo el cuarto como una atmósfera fosfórica, como un veneno luminoso; y toda aquella luz viva estaba pensando y diciendo: "Eternamente has de sentir el influjo de mi beso. Hermosa serás a mi manera. Querrás lo que quiera yo y lo que me quiera a mí: al agua, a las nubes, al silencio y a la noche; al mar inmenso y verde; al agua informe y multiforme; al lugar en que no estés; al amante que no conozcas; a las flores monstruosas; a los perfumes que hacen delirar; a los gatos que se desmayan sobre los pianos y gimen como mujeres, con voz ronca y suave. "Y serás amada por mis amantes, cortejada por mis cortesanos. Serás reina de los hombres de ojos verdes a quienes apreté la garganta en mis caricias nocturnas; de los que quieren al mar, al mar inmenso, tumultuoso y verde; al agua informe y multiforme, al sitio en que no están, a la mujer que no conocen, a las flores siniestras que parecen incensarios de una religión desconocida, a los perfumes que turban la voluntad y a los animales salvajes y voluptuosos que son emblema de su locura." Y por esto, niña mimada, maldita y querida, estoy ahora tendido a tus pies, buscando en toda tu persona el reflejo de la terrible divinidad, de la fatídica madrina, de la nodriza envenenadora de todos los lunáticos.

sábado, marzo 04, 2006

El asiento de al lado



Uno piensa, llegado el otoño de la vida, que el asiento de al lado esta ocupado de forma permanente como los asientos de la Real Academia, o que estará rancio para siempre, pues conserva el calor de otra persona. La conciencia o unos perjuicios grabados en nuestra alma con hierro al fuego nos hacen callar y no mirar el asiento de al lado. De pronto, sin que tú lo pretendas, y por azares del destino alguien se sienta. Y es hablador, con vida, diferente, ni mejor ni peor, sólo diferente. Y te preguntas: ¿porqué no?. No es lo que nunca pensé, si es que alguna vez pensé en algo. Pero me hace cosquillas. Es difícil pero con tacto. Es pasajero, es agua fresca, me hace reír pero me confunde. Le gusta la cultura pero sin ser aburrida. Le gusta la pintura pero más le gustan los lunares de mi cuerpo. Que cantidad de cosas. Al final el asiento de al lado tiene vida. Dura lo que dura el viaje. No sé donde me lleva pero, ¡por Dios!, quiero ir en el asiento de al lado. No me pidas más.

lunes, febrero 27, 2006

Amor y agua


Sólo tu amor y el agua... junto al río bañaba los racimos dorados de la tarde, y aquella luna odiosa iba subiendo, clara, ahuyentando las negras violetas de la sombra. Yo iba perdida, náufrago por mares de deseo, cegada por la bruma suave de tu pelo. De tu pelo que ahogaba la voz en mi garganta cuando perdía mi boca en sus horas de niebla. Sólo tu amor y el agua.....El río, dulcemente, callaba sus rumores al pasar por nosotros, y el aire estremecido apenas se atrevía a mover en la orilla las hojas de los álamos. Sólo se oía, dulce como el vuelo de un ángel al rozar con sus alas una estrella dormida, el choque fugitivo que quiere hacerse eterno, de mis labios bebiendo en los tuyos la vida. . La noche se llenaba de olores de membrillo, y mientras en mis manos tu corazón dormía, perdido, acariciante, como un beso lejano, el río suspiraba..... Sólo tu amor y el agua...

http://www.nil.es/rpajares/13cygne.mid

domingo, febrero 26, 2006

Te acordarás



Te acordaras un dia de aquel amante extraño que te besó en la frente para no hacerte daño,aquel que iba en la sombra con la mano vacía porque te quiso tanto.... que no te lo decía.
Aquel amante loco,que era un amigo y que se fue.... para soñar contigo.
Te acordaras un día de aquel extraño amante,profesor de horas lentas con alma de estudiante,aquel hombre lejano que volvió del olvido, solo para quererte, como a nadie ha querido.

Aquel que fue ceniza de todas las hogueras y te cubrió de rosas sin que tu lo supieras.
Te acordaras un dia del hombre indifernete que en las tardes de lluvia te besaba en la frente, viajero silencioso de las noches de estío que miraba tus ojos ,como quien mira un río.

Te acordaras un día de auqel hombre lejano, del que más te ha querido,porque te quiso en vano.

Quizas asi de pronto,te acrodaras un día de aquel hombre que a veces callaba y sonreía, tu rosal preferido se secará en el huerto como para decirte que aquel hombre se ha muerto.

Y el andara en la sombra con su sonrisa triste y unicamente entonces sabrás que lo quisiste.

sábado, febrero 25, 2006

Besos


Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo de aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar a contra mí como una luna en el agua.

sábado, febrero 18, 2006

Lo que tú quieras seré



Me miras, te miro, y todo desaparece…
solo quedan tus ojos, clavados en los míos,
sólo un instante, pero eterno…

Que jamás acabe ese instante,
mágico y maravilloso
que solo es nuestro, tuyo y mío.

Me miras, te miro, y parpadeo…
es el tiempo justo, exacto y perfecto,
para imaginar tus labios rozando mi piel.

Intenso cual infinito, rozándome,
algo que nadie podrá robarme
jamás, nunca, mi deseo, besándote.

Me miras, te miro, y aparto los ojos
deseándote, prohibida, fugaz
y eterna para mí en todo mi ser.

Ser en ti, sin ti, siempre seré
ese poeta que en silencio roto
derrama su deseo en hojas sin papel.

No quiero ser imaginario ni irreal,
quiero ser, ser, en ti, contigo,
lo que tu quieras seré.

Cierro los ojos, me miras, te miro,
no estabas, en mí estás,
aunque te vayas, mirándome.

Lo que tú quieras seré.
-
Autor: Pako Gámez

viernes, febrero 17, 2006

¿Cuantas estrellas tiene el cielo?


Cuántas estrellas tiene el cielo?" La última noche que pasamos juntos, lo preguntó: -¿Cuántas estrellas tiene el cielo? - Trescientas cincuenta mil. -¿A que no? -¿A que sí? - Cállate. Esta noche no quiero que preguntes esas cosas. Esta noche, si quieres preguntar cuántas estrellas tiene el cielo, o cualquier otra cosa, pregunta algo así como ¿me quieres? ¿tienes frío? ¿quién dice que tiene hambre? Esta noche, pregunta algo que sea contestado en el mundo sin palabras. Interroga con toda tu sangre algo en que toda la vida del mundo esté preguntando, algo así como ¿quién llora? ¿hace falta algo? Y verás como todo hace falta y sabrás cuántas estrellas tiene el cielo cuando sepas que el cielo tiene una sola estrella para cada momento, porque con una que se pierda dará un paso de sombra la luz del Universo. "

jueves, febrero 16, 2006

Infancia


Era un niño cualquiera. Subió al tren en Valencia, acompañado por su madre. La señora dijo buenas tardes, lo dejó sentado en su asiento y le hizo algunas recomendaciones en voz baja. Después, antes de salir del vagón, nos dirigió una sonrisa a quienes estábamos sentados cerca: un señor en el asiento contiguo y yo al otro lado del pasillo. Una de esas sonrisas que no piden nada, pero que a cualquier persona decente la comprometen más que una recomendación o un ruego. Al quedarse solo, el niño sacó un tebeo de Mortadelo de la mochililla que llevaba, y se puso a leerlo.
Con disimulo, eché un vistazo. El chico debía de tener nueve o diez años. Sentado no tocaba el suelo del vagón con los pies. Era, como digo, un niño cualquiera. La diferencia con la mayor parte de sus congéneres estaba en el aspecto e indumentaria: en vez de lucir la habitual camiseta desgarbada, los calzones, las chanclas y la gorra opcional de rapero enano, comunes entre los jenares de su edad y su especie –cosa lógica, por otra parte, cuando los padres visten así–, iba bien peinado, con su raya y todo, llevaba la cara lavada y vestía una camisa azul claro, un pantalón corto beige con cinturón y unas zapatillas deportivas limpias con calcetines blancos. Tenía, resumiendo, el aspecto de un niño aseado, correcto, normal. Un aspecto agradable para la vista. El que cualquier padre con el mínimo sentido común desearía para un hijo suyo.Al cabo, ya con el tren en marcha, llegó el revisor. El niño dijo buenos días, sacó su billete y le hizo algunas preguntas que, explicó, le había encargado su madre que hiciera. Algo sobre la comida del tren. Llamaba la atención la extrema corrección con la que el niño se dirigía al revisor, usando el por favor y el gracias con una frecuencia nada común en los tiempos que corren. No puede ser, concluí. Es demasiado perfecto. Demasiado educado para ser auténtico. Así que me puse a observar al enano con mucha atención, buscándole las vueltas. Cuando el revisor siguió camino –diré, en su honor, que respondió a los buenos modales del chico con afecto y exquisita cortesía– la criatura sacó un teléfono móvil de la mochila. Un móvil con música y colorines. Ya está, pensé, suspicaz. Ya me parecía a mí. Demasiado perfecto hasta ahora. Nos ha tocado murga telefónica para rato.Pero me equivocaba. Dejándome boquiabierto, el niño marcó un número, habló con su madre, y sin elevar demasiado la voz le dijo que en la comida que iban a poner había pechuga, que no se preocupara, que comería. Luego guardó el teléfono y siguió hojeando el tebeo. Pasaron las azafatas con auriculares para la película, con las bandejas de comida, con las bebidas. El niño dijo gracias cada vez, pidió por favor esto y aquello, se bebió su refresco de naranja sin derramar una gota, sin tirar nada al suelo ni molestar a nadie. Luego se puso los auriculares y miró la pantalla. La película era Los increíbles, y le hacía mucha gracia. De vez en cuando reía en voz alta, con la risa fuerte y franca, sana, de niño que lo pasa en grande. A veces se volvía hacia los mayores que estábamos cerca, sonriéndonos cómplice, como para comprobar si disfrutábamos tanto como él. El señor que iba a su lado y yo nos mirábamos sin palabras, a uno y otro lado del pasillo. Aquel chaval era gloria bendita.Al fin llegamos a la estación , el niño cogió su mochililla, se puso en pie, nos dirigió otra sonrisa, dijo buenas tardes y salió del vagón. Caminando detrás lo vi irse ligero por el andén, hacia la salida donde lo esperaban. Eso fue todo. Y nada más que eso, fíjense. Un niño normal, como dije. Un niño correcto, educado. Un niño de toda la vida, nada extraordinario para figurar en los anales de la infancia española. Pero cuando caiga el Diluvio, pensé, cuando llegue el apagón informático o lo que se tercie ahora, cuando llueva fuego del cielo , espero de todo corazón que este chico se salve. Les doy mi palabra de que eso fue exactamente lo que pensé viendo al niño alejarse. Y con suerte, deseé, que se encuentre en alguna parte con aquella niña del pelo corto de la que les hablé : la que leía un libro, obstinada y solitaria, en el patio del recreo, mientras las otras niñas jugaban a ser ganadoras de Operación Triunfo.

miércoles, febrero 15, 2006

La niña del pelo corto


Además de los perros, me gustan los críos pequeños. Me refiero a los de cuatro, cinco años, o así. Apurando mucho, llego hasta los de siete u ocho. A partir de ahí empiezan a parecerse demasiado a los adultos en que tarde o temprano se convertirán. Deberíamos quedarnos en esa edad.
Herodes vio la jugada: habría que despacharlos cuando carecen de currículum y aún no son malvados o peligrosos. Antes de que se desgracien. Antes de que dejen de ser deliciosos animalitos . Eso es lo que dice mi amigo, que es algo drástico. Yo no llego a ese extremo. Es verdad que a veces me pregunto para qué crecerán. Para qué diablos crecemos.
El caso es que me gusta observar a los críos. Son fascinantes. Los adultos creemos que funcionan sin ton ni son, en plan majareta; pero en realidad actúan y razonan según una lógica rigurosísima de la que sólo ellos poseen la clave. Son metódicos e implacables como un filósofo alemán. Cuando asistes a una discusión entre un niño pequeño y un adulto, al fin descubres, aterrado, que el más consecuente y lúcido siempre es el niño. A veces te miran con una fijeza tan extraordinaria, escrutándote los adentros, que terminas enrojeciendo, inseguro y confuso. Son jueces implacables y honrados; por eso resultan tan tiernos en sus afectos, tan crueles en sus combates, tan cabales en sus sanciones. Son lo que los adultos deberíamos ser un día, o siempre, y al cabo dejamos de ser y ya nunca somos.
Ayer me detuve ante la verja de un colegio infantil. El griterío se oía desde el otro lado de la calle. Era la hora del recreo, y correteaban por el patio , con sus babis los más pequeños y sus jerséis de pico los mayores. Estuve un rato viéndolos alborotar en corros, reír, pasarse la pelota. Siempre me fijo más en los niños que van por libre; los que juegan solos o vagan a su aire. Me quedo mirando al que camina marcando muy serio el paso militar, como si desfilara, al que desliza pensativo la mano por los barrotes de la reja, a la niña que habla sola mientras hace extraños gestos con las manos, al que corre emitiendo indescifrables sonidos con la boca, al que salta pisando el suelo como si aplastara cosas que sólo él puede ver, y me pregunto qué tendrán en ese momento en la cabeza, a qué ensueño mental, a qué pirueta de su imaginación prodigiosa corresponden aquellas actitudes exteriores que para nosotros, adultos razonables que encerramos en manicomios a quienes hacen eso mismo con unos cuantos años más, constituyen un misterio.En aquel patio de recreo vi a la niña. Debía de tener cinco o seis años, llevaba el pelo muy corto y estaba sentada en un peldaño de la escalera con un libro ilustrado abierto sobre la falda. Leía con una concentración extraordinaria, ajena al griterío del patio, pasando las páginas enrocada en aquel rincón del mundo, en el refugio que el libro le proporcionaba. No leía con expresión plácida, sino obstinada; baja la cabeza, como si el esfuerzo de mantener a raya el bullicio circundante no fuera fácil. Se diría que aquella singular trinchera no se la regalaba nadie, sino que la conquistaba palmo a palmo, a golpe de voluntad. Enternecedoramente pequeña, sola y orgullosa, con su jersey de pico verde, su falda de cuadros escoceses y sus calcetines arrugados. Deliberadamente ajena a todo. Ella y su libro.Fue entonces cuando levantó la vista y me vio al otro lado de la verja. Sonreí como un Hermano de la Costa le sonríe a otro, cómplice; pero la niña me miró suspicaz, sin devolver la sonrisa, y comprendí cómo ella realmente me veía: adulto, extraño, intruso, inoportuno. Aquella francotiradora diminuta, deduje, no necesitaba mi presencia, ni mi sonrisa de aliento; estaba lejos de mí y de todos nosotros, en el mundo creado por las páginas de aquel libro y por sus particulares ensueños. Construía un espacio propio, íntimo, en el que mi sonrisa y yo estábamos de más. Así lo demostró bajando de nuevo la vista, ignorándome con el resto del universo hostil que ese libro mantenía a raya página tras página. Y mientras me apartaba con sigiloso respeto de la verja, pensé:
Herodes se equivocó. Quizá ella se salve un día. Tal vez esa niña solitaria y tenaz nos haga mejores de lo que somos.

miércoles, febrero 08, 2006

Bastó un sí.


Bastó tan solo un sí,
para vivir el ya y el después,
bastaron algunos suspiros
para crear un hoy.

Bastó tan solo un sí en el momento justo
para que muriera el eres.
Bastó tan solo un sí de tus labios
para que se olvidara el soy.
Bastó tan solo un sí, un simple sí , un unico sí,
para que naciera el somos.

Y desde ese sí mágico y tierno
comenzó a forjarse la promesa de tus besos.
Y desde el equipaje de nuestro sueño
nacimos a una tímida realidad.

Te presté mi hombro al sol
y por la noche entregué mi cuerpo a tu cuerpo.

Bastaron dos personas solas para parir un mundo,
y me bastó tu imagen para edificar un universo.

Bastaban la espera y el sonido del teléfono anunciando tu llamada,
bastó tu voz inmaculada, bastó la ternura de tus palabras,
bastó tu sueño ceniciento, bastó mi espiritu sediento.

Bastó la timidez de tu sonrisa,
bastó este poema, junto a tus caricias..

Bastó que existieras en mis segundos para amar el tiempo
que existieran las horas y el silencio,
para saber que así, respiramos juntos.

martes, enero 31, 2006

yin yin



Yin yin , se viste de amarillo
pone en su pelo un pasador ,
come el arroz con sus palillos
los grillos en el yogoló .

Orquidea llama a su seunuco,
va a pasear en palankin
pasa las horas , los minutos
tocando el kint en el jardin.

Corazon de tofú
no te derrames mas,
que quiza el azul del cielo,
no brille mas .

Corazon de tofú
deja ya de reir
que quizas no seas tu
quizas no , para mi.

en la ciudad prohibida, Orquidea
se ha desmallado ante el dragon ,
y se ha clavado las orkillas
justo en medio del corazon.

Flores de loto
hojas de te , verde y jazmin.

yin yin se pierde por las calles
yin yin no kiere ir a pekin.

Corazon de tofú
no te derrames mas
que quizas el azul del cielo
no brille más.

Corazon de tofú
deja ya de reir que quizas ,
no seas tu
no sea yo , para ti.

Elena Bugedo.

martes, enero 24, 2006

Efectos de la música


Demostrado: la música palia el dolor, aumenta la memoria y es capaz hasta de reducir el estrés. Pero ¿cómo lo hace? ¿Se debe sólo al efecto placebo o las melodías afectan realmente al cerebro? Los científicos buscan respuestas. La musicoterapia, la aplicación de la música para mejorar la salud, es una práctica que aún suscita recelos entre algunos profesionales sanitarios, y sus detractores siguen considerándola una pseudociencia, cuya única influencia medicinal radicaría en la distracción que procura o en su efecto placebo. Sin embargo, durante los últimos 50 años ha logrado escapar del terreno de lo mágico y lo tribal para instalarse en ciertas universidades, hospitales, consultas y laboratorios. Así, hay melodías que se escuchan en la antesala de los quirófanos, en los ‘nidos’ de las maternidades, en geriátricos y hasta en las escuelas, porque la música ha demostrado de sobra que tiene la capacidad de disminuir el dolor, mejorar la memoria, ayudar a niños autistas o reducir el estrés. La cuestión que ocupa hoy a los científicos es cómo consigue hacerlo.La terapia musical sostiene que lo que uno escucha puede afectar a la salud positiva o negativamente. Gracias a numerosos experimentos, hoy sabemos que la música actúa directamente sobre el cerebro y los procesos fisiológicos controlados por éste. Y que los ritmos respiratorio y cardiaco, así como la presión arterial, se vuelven más lentos o rápidos para sincronizarse al ritmo musical. De esta forma, puede reducir la ansiedad y atenuar el dolor durante los procesos quirúgicos. Por otro lado, consigue efectos como mejorar la memoria de los enfermos de Alzheimer o demencia senil mediante la evocación de melodías que conocieron en su juventud y aminorar los síntomas de los pacientes esquizofrénicos y depresivos.La musicoterapia tiene a sus espaldas una tradición milenaria que no es ni salvaje ni ritual. Hace 2.500 años, Pitágoras aconsejaba cantar y tocar un instrumento musical a diario para eliminar del organismo el miedo, las preocupaciones o la ira. Hipócrates, el padre de la medicina, utilizaba determinadas melodías para devolver la cordura a los enfermos mentales. El médico alejandrino Herófilo, en el año 300 a. C., acostumbraba a regular las pulsaciones arteriales mediante las escalas musicales. Y Aristóteles, en La política, asociaba estados anímicos como el dolor, la pereza o la paz a diferentes ritmos, sonidos y escalas. Pese a ello, la musicoterapia no adquirió rango científico hasta 1950, cuando llegó a universidades de Alemania, Dinamarca y Austria. En la actualidad, se trata de una licenciatura en Estados Unidos, Francia, Alemania y Argentina, mientras que en España se imparte como un curso de posgrado en Valladolid, Valencia, Madrid o Barcelona.
El verdadero misterio hoy para los científicos no es averiguar si es eficaz o no, sino dilucidar qué tipo de ritmos y melodías han de ser utilizados en cada caso particular, descubrir exactamente a qué se deben sus resultados, qué efecto produce el sonido en los neurotransmisores cerebrales y cómo es capaz de tocarnos la fibra sensible.En este sentido, el médico Ralph Spintge ha demostrado que el compás, según sea fuerte o suave, acelera o relaja el ritmo cardiaco. Y también que la música estimula las áreas cerebrales que se encargan de las actividades espacio-temporales y de las capacidades lógico-matemáticas, lo que Don Campbell ha llamado ‘efecto Mozart’. Ahora lo que falta es pasar a la práctica y aplicar esos conocimientos en el tratamiento de enfermos. La última explicación a su efecto benéfico ha llegado de la mano del japonés Masaru Emoto, que apunta que la música actúa sobre las personas porque modifica su estructura molecular. En experimentos realizados en laboratorio ha demostrado que las moléculas de agua expuestas a música clásica adoptan formas delicadas y simétricas, mientras que si se las somete al tema Heartbreak, de Elvis Presley, los cristales de agua se parten en pedazos. A partir de ahí ha deducido que alguna influencia debe de tener la música en nuestro estado físico y mental, sobre todo si tenemos en cuenta que, en un 70 por ciento, somos agua.

lunes, enero 23, 2006

La memoria está en los besos



La cuestión no es vivir como se quiere, sino querer lo que se vive

Me gustaría, en muy pocas palabras, contar una pequeña parte de muchas historias, de historias cotidianas de personajes que están a la vuelta de la esquina, que viven en el piso de arriba o en el de abajo. Maestros, tenderos, comerciantes y comerciales; artistas, albañiles, estilistas, diseñadores, pintores, taxistas, transportistas, arquitectos, físicos, ingenieros, médicos, escritores, mecánicos, gente normal... como cualquiera de nosotros. Todas sus historias tienen algo en común, todas comparten algo.
... Todos tienen Alzheimer.
Son historias preciosas, son pequeñas grandes historias de amor, narradas día a día, entre plato y plato, de madrugada y al anochecer. Son historias de amistad, de silencios, de miradas intensas en busca de una razón. Son historias repetidas, de preguntas, incertidumbres, desconocimiento y miedo. Miedo a no saber qué pasará. Miedo a no saber qué hacer ni qué decir. Miedo a no hacer bien las cosas. Son la enciclopedia misma de la vida, repleta de los sentimientos más dispares que podamos imaginar: comedidos, mudos, revueltos, amalgamados, a punto de estallar y hacerse añicos. Son historias de aprendizaje, cancioneros populares, cuentos de pucheros y cacerolas, cuentos de solemnes atardeceres. Son historias de personajes despistados, olvidadizos, que lo sabían todo y ahora saben menos, que se han perdido en medio de tanto trajín, que «no tienen cabeza», pero sí corazón. Historias entre bastidores, disimuladas, en voz baja, escurridizas, de intriga, que encuentran en el médico la razón de ser contadas, buscando cómo arreglar tan gran apagón de ideas.
Cuentos donde siempre hay un ratoncito Pérez que deja algo debajo de la almohada, o un duendecillo juguetón y travieso que los encuentra por allí, de paseo, y los lleva a casa.
¡Qué más da el final de la historia! Lo que importa es escucharla de nuevo, con versión adaptada de los años veinte, treinta o cuarenta, en blanco y negro o coloreada.
Lo importante de cada historia es vivirla, lo maravilloso es amarla como es hoy y no como fue escrita.
Perder la cabeza es una cuestión que nos horroriza, una pesadilla que nos despierta a medianoche. Todo, menos perder la cabeza. Entrar en el laberinto de la sinrazón y el olvido es más que estar en el infinito sin señalizaciones de tráfico, largo camino que no puede hacerse nunca en solitario.
Mi interés es el de acompañarles en esta historia.MIs abuelitos me han enseñado mucho de su enfermedad, más de lo que cabía esperar al empezar a dedicarnos al diagnóstico y tratamiento de la enfermedad de Alzheimer. A veces, su lucidez es abrumadora, sus silencios ensordecedores y el lenguaje de su mirada la mejor de las sonrisas. Están allí como siempre, viviendo un presente continuado.
Ahora ya puedo viajar con ellos, he hecho este trayecto muchas veces y creo conocerlo bien. Les podemos indicar el mejor camino, el camino más corto, describir de antemano el paisaje, para que lo reconozcan tan sólo al llegar, recomendarles el mejor equipaje, el más cómodo y ligero de peso, reservarles un buen hostal donde parar, descansar, comer y dormir.
En medio de tantas historias aún no he contado la mía. No he explicado lo mejor que me ha sucedido . Me he enamorado de los cuentistas. Se me pasa el tiempo escuchándoles, me encandilo con sus historias. Me apasionan, porque no están escritas en los libros de texto y nunca se escribirán.
Con el tiempo he aprendido que la cuestión no es vivir como se quiere, sino querer lo que se vive. Simplemente, Alzheimer .

miércoles, enero 18, 2006

Ven




Ven a borrarme los fracasos de mi mente
ven a llenarme de caricias diferentes,

ven a sacarme de este pozo de amargura,
donde me encuentro yo.
Y dame el agua de tu fuente cristalina,
y dame el beso que sin darse se adivina,
que estoy sedienta de cariño sin medida,
cansada de dar amor.
De volar siempre, buscando la fantasia,
de nido en nido, como paloma perdía
estoy cansao de secretos y de mentiras
buscando un gran amor,
que sea capaz de enamorarme cada día,
velar mi sueño mientras que yo estoy dormida.
mirarme siempre con la mirada encendia, igual que miro yo.
Dame tu mano sin temor a equivocarte, toma la mia ,
dame las cosas que nunca supieron darme, y te llenaré de amor.
Y no hagas caso de lo que diga la gente,
tienen envidia, porque amamos libremente ,
porque mi amor es como un pájaro silvestre, no se puede enjaular
Y vuela siempre buscando la fantasía, de nido en nido, como paloma perdía,
que está cansado de secretos y mentiras
que esta buscando un gran amor,
que sea capaz de enamorarme cada día,
velar mi sueño mientras que duerme mi vida.
mirarme siempre con la mirada encendia, igual que miro yo.